La diputada Greta Barra quiere cerrar un hueco legal que hoy deja desprotegidas a miles de mujeres: presentó una reforma para que en Nuevo León no solo se castigue la difusión de contenido íntimo sin consentimiento, sino también la amenaza de hacerlo, lo que en la práctica es sextorsión.El punto es claro: hoy la ley no reconoce con firmeza la violencia cuando el material no se publica, aunque exista presión, chantaje o intimidación. La iniciativa busca eliminar esa laguna y dejar establecido que la sola amenaza también es violencia digital sexual.La propuesta modifica la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para incluir el uso de tecnologías —incluida la inteligencia artificial— como herramientas para crear, manipular, obtener o amenazar con difundir contenido íntimo sin autorización. Todo eso, bajo el mismo criterio: es violencia de género porque vulnera la intimidad, la dignidad y la seguridad.Barra lo pone sin suavizar: el daño no empieza cuando se publica el contenido, empieza desde el momento en que alguien usa ese material para controlar, intimidar o someter a la víctima.El contexto respalda la urgencia. Según el INEGI, el 22.2% de las mujeres que usan internet en México han sufrido ciberacoso, más de 10 millones de casos. Y aunque muchas de estas agresiones tienen carga sexual, apenas el 13.2% se denuncia, lo que refleja un problema extendido y en gran parte invisible.Además, las cifras de la Fiscalía estatal muestran que la extorsión —donde entra la sextorsión— sigue activa: 860 denuncias en 2024, 240 en 2025 y 123 en los primeros meses de este año.La reforma también deja claro que estas conductas deberán sancionarse conforme al Código Penal estatal, es decir, no quedarán solo como falta administrativa.La legisladora alinea esta propuesta con acciones federales recientes para combatir la violencia digital, incluyendo acuerdos con plataformas como Meta, TikTok y Google para mejorar los mecanismos de denuncia.El mensaje es directo: la ley va tarde frente a lo que ya pasa todos los días en redes y plataformas digitales. La intención es alcanzarla y dejar de tratar como “zona gris” lo que ya es un mecanismo real de violencia.