La diputada Guadalupe Rodríguez se sumó sin rodeos al exhorto para meter en cintura a los llamados “anexos”, centros de desintoxicación que en muchos casos operan sin registro, sin supervisión y sin garantías reales para quienes llegan ahí.El planteamiento es directo: exigirle al Consejo Estatal Contra las Adicciones que deje de mirar a otro lado y asuma su responsabilidad de revisar, regular y poner orden en estos espacios, donde hoy hay un vacío de control que pone en riesgo a jóvenes y adolescentes.Desde tribuna, la coordinadora del Partido del Trabajo fue clara: no se trata de tener centros por tenerlos, sino de asegurar que realmente sirvan para la recuperación y no se conviertan en lugares donde se vulneran derechos o se simula atención.El fondo del problema es más grave. En Nuevo León, el consumo de drogas entre jóvenes en zonas urbano-marginadas sigue creciendo, mientras proliferan centros —muchos improvisados— que operan fuera de cualquier padrón oficial. Hay cientos, pero ni el Estado tiene claro cuántos cumplen, cuántos están registrados o bajo qué condiciones trabajan.Rodríguez lo expuso sin matices: sin información confiable, sin inspecciones y sin seguimiento institucional, el sistema está rebasado. No hay forma de medir resultados ni de garantizar que los tratamientos sean adecuados.Por eso el exhorto busca obligar a transparentar todo: cuántos centros existen, quién los regula, qué protocolos aplican y qué resultados tienen. También pone sobre la mesa la necesidad de saber qué acciones concretas está realizando el Consejo Estatal Contra las Adicciones, más allá del discurso.La legisladora dejó claro que esto no es solo un tema administrativo. Es un problema de salud pública y de protección a menores que hoy están en riesgo, muchas veces en manos de centros que operan en la opacidad.El mensaje es contundente: ya no basta con tolerar estos espacios sin reglas. Se requiere control, datos reales y supervisión efectiva para frenar abusos y garantizar una atención digna. El PT votó a favor y se alineó al exhorto con esa exigencia sobre la mesa.