Con la exposición de conclusiones en el Pleno, el Congreso de Nuevo León cerró los trabajos del Parlamento Infantil, un ejercicio que colocó en la agenda legislativa la voz de niñas y niños sobre temas que impactan directamente en su entorno.La actividad, impulsada por la Comisión de la Familia y Derechos de la Primera Infancia, Niños y Adolescentes, permitió que 42 menores —provenientes de distintas regiones del estado— participaran durante dos días en un esquema similar al trabajo legislativo formal, con análisis en comisiones y presentación de propuestas.La presidenta de la comisión, la diputada de Movimiento Ciudadano Paola Linares, dejó claro que el reto no termina con el evento. Señaló que las ideas planteadas no pueden quedarse en un ejercicio simbólico, sino que deben traducirse en seguimiento y, en su caso, en acciones concretas desde el Congreso.Durante el desarrollo del Parlamento Infantil, los participantes abordaron problemáticas que van desde la prevención del bullying hasta el respeto a los animales, pasando por el derecho a vivir en entornos seguros y condiciones de igualdad. Los planteamientos reflejan, en términos claros, una generación que identifica riesgos en su entorno inmediato y que exige respuestas.Las conclusiones presentadas serán turnadas a las comisiones legislativas correspondientes para su análisis, lo que abre la puerta a que algunas de estas propuestas puedan integrarse en iniciativas o reformas. Sin embargo, el valor del ejercicio no solo radica en los resultados formales, sino en el proceso: acercar a la niñez al funcionamiento del Poder Legislativo y fomentar una cultura de participación desde edades tempranas.Paola Linares subrayó que este tipo de dinámicas se desarrollan con acompañamiento técnico para garantizar que los menores comprendan el proceso legislativo y puedan expresar sus ideas de manera estructurada, fortaleciendo así su formación cívica.El cierre del Parlamento Infantil deja sobre la mesa una exigencia implícita para el Congreso: demostrar que escuchar a la niñez no es solo un acto protocolario. La credibilidad de estos espacios dependerá de que las propuestas no se archiven y que, al menos una parte, se traduzca en políticas o acciones que impacten en la vida cotidiana de las infancias en Nuevo León.En ese sentido, el compromiso institucional apunta a mantener abiertos estos ejercicios, pero también a elevar su alcance. La participación infantil ya no puede verse como un elemento decorativo, sino como una fuente real de insumos para la toma de decisiones públicas.