Ante el pronóstico de lluvias, el Municipio de Guadalupe activó trabajos de limpieza en puntos críticos del sistema pluvial y retiró 59 toneladas de basura y escombro que ya representaban un riesgo directo de inundaciones.La intervención no fue menor ni preventiva en papel. Se trata de desazolve real en alcantarillas, arroyos y canales que, por acumulación de desechos, habían perdido capacidad para conducir el agua. El alcalde Héctor García puso como prioridad evitar afectaciones a la población, desplegando cuadrillas de la Secretaría de Servicios Públicos desde primeras horas del sábado.Los números exhiben el tamaño del problema: 45 toneladas de residuos fueron extraídas de arroyos y canales, mientras que otras 14 toneladas se retiraron de alcantarillas, puntos donde regularmente se generan taponamientos que terminan en calles anegadas.Las labores se concentraron en zonas identificadas por su vulnerabilidad o alta carga de escurrimientos, como Eduardo Caballero, Aragonés, La Amistad, Balcones de San Miguel, Jardines de Tolteca, Jardines de la Silla, Adolfo Prieto y Linda Vista, además de cruces clave como Morones Prieto y Puente Guadalupe, así como Coahuila con Eloy Cavazos.No es un hecho aislado. A inicios de abril, el municipio ya había retirado otras 12 toneladas únicamente de alcantarillas, lo que confirma un patrón: la acumulación de basura en la vía pública sigue siendo un factor que agrava el riesgo en temporada de lluvias.El mensaje es directo: sin corresponsabilidad ciudadana, cualquier esfuerzo operativo se queda corto. Tirar basura en la calle no es un tema menor; es lo que termina colapsando el sistema pluvial y provocando afectaciones que después se intentan contener a contrarreloj.