El Municipio de Guadalupe metió al transporte tradicional en la lógica digital. En un intento por ampliar las opciones de movilidad y reducir tiempos de espera, el gobierno encabezado por Héctor García firmó un convenio con Uber para integrar a taxis convencionales a su plataforma.La apuesta es clara: aprovechar la tecnología para cerrar huecos en el servicio. Con esta alianza, los usuarios podrán acceder a más unidades disponibles, mientras que los taxistas suman una vía adicional para generar ingresos, especialmente en los llamados “tiempos muertos”, cuando regresan sin pasaje.El propio alcalde reconoció el impacto práctico de esta medida: esos trayectos vacíos ahora pueden convertirse en viajes solicitados desde la app, lo que representa más trabajo efectivo y dinero directo para los operadores, sin necesidad de cambiar de giro ni salir del esquema tradicional.Como parte del arranque, tras la firma del convenio —en la que también participaron autoridades de la Secretaría del Trabajo de Nuevo León— se realizó un traslado de prueba desde la Presidencia Municipal hasta el Estadio de Rayados. El conductor que tomó el viaje no solo validó el funcionamiento del esquema, también se llevó un incentivo: un boleto para un partido del Mundial que tendrá como sede el municipio.Más allá del acto simbólico, el movimiento refleja una tendencia inevitable: el transporte público y privado ya no compiten por separado, se integran. Guadalupe busca subirse a ese modelo, donde la coordinación entre gobierno y plataformas digitales deje de ser discurso y empiece a traducirse en servicio más ágil para el usuario y mejores ingresos para quienes están al volante.