Mientras muchos alistan cohetes para recibir el Año Nuevo, el diputado local Armando Víctor Gutiérrez pidió parar y pensar a quién se afecta con el ruido de la pólvora.El legislador recordó que los estallidos no sólo son molestos: para personas con autismo y otras sensibilidades auditivas pueden convertirse en episodios de pánico, ansiedad extrema y descontrol emocional que duran horas.“Lo que para unos es diversión, para otros es una tortura”, advirtió.Gutiérrez señaló que cada fin de año se repite el mismo escenario: accidentes, contaminación y familias enteras encerradas tratando de proteger a niños, adultos mayores y personas con hipersensibilidad sensorial del estruendo constante.Por ello, llamó a dejar atrás la idea de que la pirotecnia es indispensable para celebrar y optar por convivencias tranquilas, luces sin ruido y actividades que no lastimen a terceros.