El tema ya está legislado, pero no necesariamente se está cumpliendo como debería. Por eso, el diputado Armando Víctor Gutiérrez puso sobre la mesa un punto de acuerdo para exigir a la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León que deje de asumir la prohibición de pruebas cosméticas en animales como un tema resuelto y refuerce su vigilancia en campo.El legislador parte de un hecho: desde 2021, México prohibió estas prácticas y se colocó como referente en América del Norte. Sin embargo, en un estado como Nuevo León, con alta actividad industrial y comercial, el reto no es la ley, es la ejecución. Es decir, supervisar que las empresas realmente cumplan y no operen en zonas grises.La propuesta apunta a cerrar esa brecha con mecanismos más estrictos de inspección, seguimiento y certificación de productos libres de crueldad. No solo como un tema ambiental, sino como una exigencia ética y de mercado, donde cada vez más consumidores presionan por productos responsables.Gutiérrez fue directo: hoy existen alternativas científicas que sustituyen las pruebas en animales, por lo que mantener o tolerar estas prácticas ya no tiene justificación técnica. El mensaje es claro: si la ley ya existe, lo que falta es hacerla valer.El fondo también tiene lectura económica. Fortalecer la supervisión no solo protege a los animales, también empuja a la industria local a alinearse con estándares internacionales y a competir en un mercado que ya no tolera prácticas de crueldad.Ahora la presión está sobre la autoridad estatal: pasar del discurso de cumplimiento a operativos reales que garanticen que la prohibición no se quede en papel.