Con 27 votos, el Congreso de Nuevo León sacó adelante una nueva Ley de Educación: 215 artículos y 15 transitorios que, en papel, prometen inclusión para alumnos con autismo y otras neurodivergencias. Una vez concluida la lectura para su aprobación, los diputados regresaron a emitir su voto, aunque durante su presentación de la lectura del dictamen que duro horas, varios diputados optaron por levantarse de su curul y atender otros asuntos, dejando el proceso desangelado.Desde Movimiento Ciudadano, la diputada Sandra Pámanes se plantó en contra y lo dijo sin rodeos: sin presupuesto, la ley tiene destino de “letra muerta”. La advertencia no quedó sola. El morenista Mario Soto terminó por coincidir en el fondo: hoy no existen condiciones reales para que lo aprobado funcione.El dictamen presume meses de trabajo con bancadas, autoridades educativas, padres de familia y organizaciones civiles. Sobre la mesa quedaron temas clave: inclusión educativa para menores con autismo y neurodivergencias, control del uso de celulares en aulas, acceso a una menstruación digna, gratuidad en educación superior y adaptación a nuevas tecnologías.También se establece capacitación obligatoria para docentes y personal administrativo en salud mental, con la intención de detectar a tiempo ansiedad, depresión o conductas suicidas. A la par, se plantea integrar profesionales de la psicología en escuelas públicas de nivel básico.Así, el Congreso aprueba una ley ambiciosa en discurso, pero con dudas abiertas sobre si tendrá cómo sostenerse en la realidad.