Vivir cerca del trabajo, la escuela o el transporte público se ha vuelto un lujo. Ese es el problema que la diputada de Movimiento Ciudadano, Marisol González Elías, quiere atacar con un paquete de reformas que busca frenar el encarecimiento de la vivienda y el crecimiento caótico de las ciudades.La idea es clara: ciudades más compactas, vivienda accesible y menos expulsión de familias.Por lo que presentó una batería de cambios legales que toca de fondo el modelo urbano actual. Son reformas a seis leyes estatales y municipales, con la modificación de 25 artículos, enfocadas en vivienda, uso de suelo, movilidad y recaudación, con un objetivo claro: que la gente no tenga que irse cada vez más lejos para poder pagar un lugar donde vivir.González Elías puso sobre la mesa una realidad que ya golpea a miles de familias: departamentos que alcanzan precios de hasta cuatro millones de pesos, imposibles para la mayoría, lo que empuja a la población hacia las periferias y deteriora su calidad de vida.La propuesta plantea crear zonas prioritarias bien ubicadas, cercanas a empleos, escuelas, servicios y transporte público, donde los nuevos desarrollos estén obligados a permitir mayor densidad y usos mixtos, pero también a incluir vivienda a precio accesible, especialmente cuando reciben beneficios como más altura o más metros de construcción.El paquete incluye medidas para frenar la gentrificación, un fenómeno que ya ha expulsado familias de zonas centrales de Monterrey. Para ello, se obligaría a realizar análisis de impacto social y a aplicar acciones concretas cuando exista riesgo de desplazamiento de comunidades.En movilidad, la iniciativa cambia la lógica actual: los grandes desarrollos tendrían que evaluar su impacto priorizando el transporte público, caminar y la bicicleta, dejando atrás el modelo centrado en el automóvil.Además, se proponen incentivos fiscales y descuentos para desarrolladores que apuesten por vivienda accesible en zonas bien conectadas, y se obliga a los municipios a llevar padrones de lotes baldíos y viviendas desocupadas, para dejar de expandir la ciudad mientras hay suelo urbano sin aprovechar.