En avenidas, camellones y zonas que solo tenían tierra y calor, Apodaca empezó a meter árboles a gran escala. No es una acción simbólica: ya van más de nueve mil ejemplares sembrados en distintos puntos del municipio.La reforestación se está haciendo con especies nativas que sí aguantan el clima, como encinos, ébanos, anacahuitas y patas de vaca. En varios casos no son arbolitos recién plantados, sino árboles grandes, de hasta siete u ocho metros, para que el impacto se note de inmediato.Uno de los puntos intervenidos es la carretera Apodaca–Agua Fría, donde se colocaron más de 150 encinos con sistema de riego. También se está trabajando en camellones de avenidas como Concordia, Teléfonos, Acapulco, Rubén García y Estardo Guajardo, zonas con alto flujo vehicular y poca sombra.El programa no depende solo del municipio. A través de “Adopta un Árbol”, vecinos y escuelas participan en el cuidado de los árboles para evitar que se pierdan por falta de mantenimiento. Lo ideal será más árboles vivos, menos concreto y una mejora real en el aire y la temperatura para quienes viven y circulan por Apodaca.