Los ciudadanos están pagando las consecuencias de una red eléctrica que, ante cada falla, deja la misma pregunta en el aire: ¿cuánto tiempo tardará en regresar la luz?
El reciente incidente en la subestación de La Estanzuela volvió a exhibir esa fragilidad. Sectores como El Uro, La Rioja, Carolco y Laderas, además de puntos comerciales como Pueblo Serena y Esfera y zonas habitacionales y educativas sobre Antiguo Camino a Villa de Santiago, enfrentaron interrupciones prolongadas del suministro.
El problema ya no es solamente que se vaya la electricidad. Para quienes viven o trabajan en las zonas afectadas, también está el costo de quedarse sin certeza: no saber cuándo regresará el servicio, qué provocó la falla ni qué se está haciendo para evitar que vuelva a ocurrir.
Ese es el reclamo que la diputada Lorena de la Garza, exhorto que fué aprobado cual por unanimidad para exigir a la Comisión Federal de Electricidad mayor mantenimiento, inspección, y atención más rápida a los reportes
Pidió información, cuando una falla deje sin energía a una zona, la CFE deberá comunicar con mayor claridad qué ocurre y cuál es el tiempo estimado para recuperar el suministro.
Se comenzó a reunir los reportes de vecinos afectados para identificar los puntos donde los cortes se repiten, cuánto duran y qué daños provocan en hogares, comercios y otros sectores. Con ese material prepara un expediente que será entregado a la propia Comisión Federal de Electricidad.
La intención no es convertirse en intermediaria de las quejas ni reemplazar los canales de atención de la empresa. Es documentar el problema para que las fallas dejen de verse como episodios aislados y exista evidencia de dónde hace falta intervenir
El mensaje de fondo es directo: Nuevo León no puede seguir esperando a que ocurra el siguiente apagón para que la red vuelva a ser tema de discusión.