El Congreso local dio luz verde —por unanimidad— a abrir mesas de trabajo para meter auditorías en tiempo real a los entes públicos. La propuesta viene de la diputada del PRI, Armida Serrato Flores, y busca dejar atrás el modelo lento que llega cuando el dinero ya se gastó… y muchas veces mal.La jugada es clara: que desde la Comisión de Puntos Constitucionales se revise una reforma a la Ley de Fiscalización Superior para apretar el control, obligar a rendir cuentas en el momento y no meses después, cuando ya no hay nada que corregir.Serrato lo dijo sin rodeos: la tecnología ya existe y permite vigilar el uso del dinero público mientras se está ejerciendo, no cuando todo terminó. La intención es detectar desviaciones al instante, no cuando el daño ya está hecho.El planteamiento también cambia el enfoque: no solo castigar, sino prevenir. Es decir, meter control desde el arranque para evitar irregularidades, corregir procesos sobre la marcha y asegurar que cada peso se use conforme a la ley.La diputada, que además preside la Comisión Anticorrupción, puso el dedo en la llaga: en Nuevo León las auditorías llegan tarde, meses después del cierre fiscal, lo que limita la capacidad de reacción y vuelve ineficaz la vigilancia.En las mesas de trabajo no solo estarán legisladores. Se pretende sentar a autoridades estatales y municipales, la Auditoría Superior del Estado, la Auditoría Superior de la Federación, contralorías internas, la Secretaría de Finanzas y Tesorería, expertos en transformación digital y sociedad civil. Es decir, todos los que tienen algo que ver con el manejo y revisión del dinero público.El argumento es contundente: cuando las revisiones llegan tarde, las observaciones no sirven para evitar el problema, solo para documentarlo. Por eso buscan auditorías concurrentes que permitan intervenir a tiempo y frenar irregularidades antes de que se conviertan en daño.El objetivo final: armar una reforma técnica, viable y actualizada que realmente sirva para vigilar el uso de los recursos públicos, fortalecer la rendición de cuentas y recuperar la confianza ciudadana, que hoy está golpeada precisamente por la falta de controles eficaces.