Terremotos dejan miles de muertos y mantienen zonas bajo emergencia
Corte de información: 16 de agosto de 2026
En poco más de dos meses, una serie de terremotos de gran magnitud ha golpeado distintos puntos del planeta, dejando miles de muertos, heridos, desaparecidos y familias desplazadas.
Las emergencias más graves se han concentrado en Filipinas, Venezuela, México, Colombia e Indonesia, aunque no todos los movimientos tuvieron consecuencias similares.
El periodo comenzó con fuerza el 7 de junio en el sur de Filipinas, donde un terremoto de 7.8 sacudió la isla de Mindanao.
El movimiento provocó derrumbes, daños en viviendas y edificios y obligó a miles de personas a abandonar sus casas.
El balance posterior alcanzó más de 40 fallecidos, cientos de heridos y miles de personas afectadas.
Los equipos de emergencia trabajaron durante varios días en la búsqueda de personas atrapadas y en la atención de comunidades que quedaron sin servicios.
Dos semanas después, Venezuela enfrentó una de las mayores tragedias del periodo.
El 24 de junio, dos terremotos de 7.2 y 7.5 golpearon el norte del país con menos de un minuto de diferencia.
La zona de La Guaira fue una de las más afectadas.
Viviendas y edificios colapsaron y numerosas personas quedaron atrapadas.
Habitantes de las zonas afectadas participaron desde las primeras horas en la búsqueda y extracción de sobrevivientes, mientras posteriormente se incorporaron cuerpos de emergencia, militares y equipos de apoyo.
El saldo venezolano fue aumentando durante las semanas siguientes.
Para mediados de julio ya se contabilizaban 4 mil 734 muertos, 16 mil 740 heridos y más de 6 mil 400 personas rescatadas.
También se reportaban alrededor de 17 mil 900 personas que habían perdido su vivienda. Para el cierre de julio, el número de fallecidos había superado los 6 mil 300.
En México, el 17 de julio, un terremoto de 7.3 frente a la costa de Chiapas provocó evacuaciones y revisiones preventivas en distintas localidades.
El movimiento fue perceptible en otras regiones del país y en Centroamérica.
Aunque generó alarma y daños menores, no produjo un saldo de víctimas comparable con los desastres registrados en otros países.
A finales de julio, Japón también enfrentó un fuerte movimiento en la prefectura de Kumamoto.
El terremoto, de alrededor de 7.1, ocasionó daños en viviendas, carreteras e infraestructura, además de interrupciones en servicios básicos.
Las autoridades movilizaron personal de emergencia y elementos de las Fuerzas de Autodefensa para atender las zonas afectadas y revisar estructuras dañadas.
La emergencia más grave de agosto comenzó el 10 de agosto en Colombia.
Un terremoto de 7.4 sacudió el occidente del país y provocó el colapso de edificios y viviendas, además de daños en hospitales, carreteras y aeropuertos.
Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y otras localidades resultaron afectadas.
Al corte de este 16 de agosto, el balance se ubicaba en alrededor de 290 muertos, cerca de 4 mil heridos y 140 personas desaparecidas, aunque las cifras continuaban actualizándose mientras avanzaban las labores de búsqueda.
La respuesta involucró a bomberos, policías, militares, personal médico, organismos de emergencia y voluntarios.
En las estructuras colapsadas se utilizaron perros especializados y equipos para detectar señales de vida antes de retirar grandes bloques de concreto.
La búsqueda se mantuvo durante varios días ante la posibilidad de encontrar personas con vida.
Una mujer fue localizada después de permanecer aproximadamente 36 horas bajo los escombros, pero murió posteriormente debido a las lesiones provocadas por el derrumbe.
Y mientras Colombia continuaba con las labores de emergencia, Indonesia sufrió otro terremoto de gran magnitud el 15 de agosto.
El movimiento alcanzó 7.7 y golpeó la región de Flores.
Provocó derrumbes, daños en viviendas, interrupciones eléctricas y carreteras bloqueadas.
También generó una alerta de tsunami que posteriormente fue retirada.
Al cierre de este 16 de agosto se reportaban 51 muertos y 101 heridos, unas 5 mil personas desplazadas y más de mil 300 viviendas dañadas.
La cifra todavía puede aumentar debido a que algunas comunidades permanecen aisladas.
Más de 3 mil 500 elementos de seguridad y emergencia participan en los trabajos de atención.
Las principales dificultades se encuentran en las carreteras bloqueadas por deslaves y en las zonas donde las comunicaciones permanecen interrumpidas.
Los equipos buscan abrir caminos, retirar escombros, llevar alimentos, agua y medicamentos y determinar si existen más personas atrapadas o desaparecidas.
En los distintos países afectados, la respuesta ha dependido de bomberos, militares, policías, paramédicos, personal médico, voluntarios y habitantes, quienes en muchos casos comenzaron a retirar escombros antes de que llegaran los equipos especializados.
El saldo acumulado durante estos meses también deja una diferencia importante: la magnitud del terremoto no determina por sí sola el número de víctimas.
Las condiciones del terreno, la profundidad del movimiento, la resistencia de las construcciones, la densidad de población y la capacidad de respuesta pueden cambiar completamente el resultado de una emergencia.
Mientras algunas zonas ya comenzaron trabajos de reconstrucción, Colombia e Indonesia mantienen operaciones de rescate y recuperación.
En Venezuela, donde la emergencia comenzó en junio, miles de familias continúan enfrentando las consecuencias de la destrucción.
Corte de información: 16 de agosto de 2026. Las cifras son preliminares y pueden modificarse conforme continúan las labores de búsqueda, recuperación e identificación de víctimas y la evaluación de los daños.
FOTO: REDES SOCIALES/INFORMACIÓN GENERADA EN EL INTERNET