Con la cuenta regresiva encima y la ciudad por recibir un evento mundial, el estado del Aeropuerto Internacional de Monterrey ya encendió alarmas en el Congreso local.El diputado del PRI, Héctor Morales Rivera, lanzó una exigencia frontal: que la remodelación deje de ir a medias y que se revise de inmediato el cobro de la Tarifa de Uso Aeroportuario, ya que los accesos al registran congestionamientos severos y hay traslados que pueden extenderse hasta dos horas, por lo que resulta simple: la terminal tiene fallas visibles y aun así cobra como si ofreciera servicio de primer nivel.La presión no es menor. En pocos meses Monterrey recibirá visitantes internacionales por el FIFA World Cup 2026. Para el legislador, llegar a ese momento con instalaciones deterioradas y accesos colapsados sería un fracaso logístico.El reclamo también apunta al manejo del dinero público. Recordó que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes asignó casi 8 mil millones de pesos para modernizar el aeropuerto desde diciembre de 2025. A la fecha —dijo— no hay información clara sobre cuánto se ha construido realmente, qué sigue en proceso ni cómo están evitando que la operación diaria se descontrole mientras avanzan las obras.Lo que sí se observa, según lo expuesto, es deterioro operativo: espacios saturados, usuarios sin dónde sentarse, equipos fuera de servicio, atención al pasajero intermitente y sanitarios en malas condiciones. El señalamiento es que el problema ya no es de mantenimiento, sino de funcionamiento general.Además del estado físico de la terminal, el legislador cuestionó el nivel del cobro aeroportuario. La TUA aumentó y ahora supera los 600 pesos en vuelos nacionales y rebasa los mil en internacionales. Para él, no tiene sentido que el usuario pague uno de los cargos más altos del país mientras la experiencia de viaje empeora.El Congreso aprobó por unanimidad pedir explicaciones formales, no sólo sobre el aeropuerto, sino también sobre la ampliación de la Línea 6 del Metro hacia la terminal: cuánto se ha avanzado, cuánto se ha gastado y cuándo realmente entrará en operación.Mientras tanto, los efectos de las obras ya se sienten en tierra.La advertencia es directa: el evento internacional está cada vez más cerca, pero la infraestructura sigue sin estar a la altura de lo que viene, ni de lo que se está cobrando.